"Me resulta imposible imaginar que ya nunca más estaré sentada a tu lado, ni escucharé tu sonrisa, que todos los días por el resto de mi vida estarás ausente..."Burton
Todos nosotros, en un momento u otro de la vida, experimentamos la muerte de una persona querida. Cada persona vive este proceso de una manera diferente. Es muy difícil aceptar la realidad de lo que ha pasado. Es muy posible que niegues la muerte. No es extraño que al principio pienses que has visto a la persona querida o que la has escuchado. Durante los primeros días y semanas es normal que tengas un sentimiento de confusión y descontrol con acentuados altibajos.
El camino del duelo es un camino a recorrer personal e interiormente. No se puede decir que el duelo tenga un tiempo concreto porque su duración es muy variable. Si bien es cierto que el dolor más intenso de las primeras semanas baja de intensidad a partir de los dos meses y gradualmente va disminuyendo, cada persona tiene un ritmo diferente y necesita su propio proceso de adaptación y de transformación hacia la nueva vida que se elabora con un compromiso activo.
"Aunque la pérdida de un ser querido es un acontecimiento que no podemos elegir, la elaboración en el duelo es un proceso activo de afrontar lleno de posibilidades"Atting
El trabajo en los grupos está estructurado en 3 cuatrimestres, trabajando con cada uno de estos períodos unos trabajos específicos del duelo. Hay quien una vez finalizado este período de un año, ya se siente preparado para seguir su camino sin el apoyo semanal de su grupo. No obstante, hay quien necesita seguir un tiempo más y también es normal. Es importante que cada uno sepa respectarse a sí mismo dándose su tiempo. Habitualmente una persona suele estar en nuestros grupos un promedio de entre 8 meses y un año y medio.
Después de estos momentos iniciales, la mayoría de personas en duelo pasan por un período largo de abatimiento durante el cual es difícil comer, dormir o hacer actividad física. Es natural que te sientas agotado, puedes tener la sensación de que has perdido todo el interés por la vida y por las relaciones personales. Todas estas reacciones son naturales y no te estas "volviendo loco". Recuerda que necesitas tiempo para descansar, comer y dormir. Hacer un poco de ejercicio físico regularmente es el mejor antídoto contra la depresión.
Sentir dolor es natural. También puedes tener sentimientos de crítica, culpa, pánico, autocompasión o enfado. A veces, mucha irritabilidad contra los demás, incluso hacia la persona que ha muerto. Si sientes esto, es posible que creas que has de esconderlo, pero son emociones que forman parte del proceso natural del duelo. No tengas miedo de compartir tus sentimientos más escondidos con alguien de confianza que sepa escuchar. Es posible que sientas que alguien de tu propia familia o amigos se alejan de ti. Desafortunadamente, pasa a menudo y posiblemente se deba a que no saben qué decirte. Puede que haga falta que tu hagas el primer paso y les comuniques tu necesidad de hablar de la persona querida y de tus sentimientos. Es importante que estés con gente que sepa escuchar. No escondas tus emociones: expresa lo que sientes. No evites hablar de lo que ha pasado. Pide ayuda cuando sea necesario. No olvides que los niños también sienten dolor como tú: invítales a expresar lo que sienten con juegos y dibujos.
Es posible que tu vida fuera más fácil si cambiaras de casa, dejaras el trabajo y dejaras de ver gente. El impulso de evitar todo lo que te recuerda la pérdida es natural. Ahora bien, estas decisiones precipitadas normalmente no hacen más que empeorar la situación. Antes de decidir nada importante sobre tu vida tómate el tiempo necesario para elaborar y afrontar tus emociones. No tomes decisiones importantes. Escribe un diario.
Con el paso del tiempo, cuando el dolor no sea tan fuerte, notarás que puedes recordar sin estar tan perturbado. Puede ser que sea el momento de pensar qué dirección quieres que tome tu vida con nuevos intereses y propósitos. Esto no querrá decir dejar que querer a la persona que has perdido, sino que teniéndola siempre en el corazón podrás, en su honor, seguir disfrutando de una vida plena. No te preguntes más el por qué y plantéate: "¿Qué haré a partir de ahora?". El duelo es un proceso individual y cada uno lo vive de una manera diferente. No pienses que lo que estas haciendo es anormal si no encaja con lo que aquí te explicamos o con lo que otros puedan decirte. Date permiso para hacerlo a tu manera. También, de tanto en tanto, has de saber que hemos de dejar reposar el dolor y disfrutar de lo que todavía tenemos. Como decíamos, esto no significa olvidar ni dejar de querer a la persona que hemos perdido.
"Cuando hayas terminado de aceptar que tus muertos se murieron, dejarás de llorarlos y los recuperarás en el recuerdo para que te sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido..."Trossero
Muchas veces tenemos a nuestro lado personas que con muy buena voluntad nos quieren ayudar, pero cuyas palabras muchas veces no tan solo no nos ayudan si no que nos hacen daño. Queriendo consolar, hay quien busca la manera de hacernos ver que podría haber sido peor, más cruel, llevar mas sufrimiento, hubiera podido ser más larga la espera o la dependencia, etc. Las frases hechas como: "era su destino","es la voluntad de Dios", "el tiempo lo cura todo", "se ha de ser fuerte"... No proporcionan consuelo cuando además el dolor actúa sumando miedos a nuestras relaciones: miedo a sentirnos incomprendidos porque los demás no sienten el mismo dolor que nosotros, miedo a que los demás sientan pena por nuestras circunstancias, miedo a que nos consideren inútiles, miedo a que se aburran cuando hablamos de nuestro dolor...
A pesar de que no hay nada de anormal en el dolor, la soledad y el derrumbamiento que acompañan al proceso de duelo, hay algunas situaciones en las que te puedes encontrar y en las que es conveniente pedir ayuda a un profesional o experto asesor: médico, responsable de grupo de acompañamiento, psicoterapeuta u otros expertos en salud mental. La decisión es totalmente personal, pero tendrías que considerar seriamente la posibilidad de hablar con alguien de tus síntomas de duelo si experimentas algunas de las situaciones siguientes:
"Todas estas situaciones pueden ser temporalmente normales en el proceso de duelo, pero si su presencia es continua, entonces es preocupante y hace falta que pidas ayuda a un experto profesional."
(Neymeyer, R.A. 2000. Aprender de la pérdida. Ed Paidós.)